Mezcla: Mejorar la escucha

La escucha no es un proceso auditivo, que solo depende del oído físicamente. Es un proceso mental. Si nos encontramos en un bar, boliche o discoteca donde está sonando música y una persona intenta conversar con nosotros; vamos a poder escucharla. Esta conversación debería ser enmascarada por la música que está a un nivel de volumen mayor y no deberíamos poder escuchar nada. En éste caso se produce un efecto llamado “cóctel party”, que dice que la concentración mental puede provocar que podamos escuchar la conversación por encima de la música que está sonando.

karan.jpg

El ser humano puede estar expuesto a una fuente sonora y escuchar distintos aspectos de esa fuente. Cuando estamos mezclando debemos indicarle a nuestro cerebro “qué queremos escuchar”, para que éste se concentre y pueda oír ese sonido determinado.

No hay que exponerse al sonido sin saber que se quiere escuchar. Por ejemplo: a la hora de comprimir y manipular el “ataque” de un compresor, debemos saber que lo que queremos escuchar al dejar un ataque lento son las transientes del sonido y el cerebro tiene que poner atención a eso. Si no tenemos esto en claro, no lo vamos a poder percibir. Lo mismo pasa al acentuar frecuencias con un ecualizador, excitar armónicos, aplicar filtros, etc. Cada vez que estás haciendo algo tenés que saber muy bien que querés escuchar, no podés sentarte delante de los altavoces sin saber que buscás.

audio.png

Al escuchar una mezcla en conjunto, debemos poder percibir cada instrumento para saber si está cumpliendo bien su función. Para esto es necesaria mucha concentración, pero es posible.

La escucha es fundamental en la producción de música, y no depende solo de un buen sistema de audio sino también de nuestra capacidad y de nuestro cerebro. Por eso es necesario entrenarlo día a día para mejorar cada vez más, siempre con un enfoque de a dónde queremos llegar y qué queremos escuchar.

Autor: Maximiliano Kucán.

Fuente: Charla de Andaluz Marmaster.

¡Dale! Contanos qué opinas vos!